Las luces de los boxes se encendieron y la adrenalina se apoderó de una velada que quedará marcada en los anales del deporte motor del norte del país. En el marco de las actividades en la casa de la velocidad, tuvimos una entrevista exclusiva con Gilberto Jiménez, propietario del Autódromo Monterrey y líder de la reconocida escudería Red Casino Escobedo, quien nos sumergió en los aspectos más finos de la estrategia, la ingeniería técnica y el abanico humano que envuelve este campeonato regional.
Alianza de experiencia: Gilberto Jiménez flanqueado por el Ing. Manuel Soto a su derecha y el piloto Tobi Cavazos a su izquierda.
1. Configuración de la Pista: El Reto de la Chicane 400
El trazado regiomontano no perdona los errores de cálculo y la puesta a punto requiere un análisis milimétrico. Jiménez fue muy enfático al detallar las complejidades de la pista, donde la tracción y el ritmo constante dictan las posiciones de la clasificación.
"No, muy buenos duelos en la pista... un óvalo muy demandante con una chicane 400 donde hay que frenar muy fuerte y usar mucho la cabeza para poder salir rápido, porque si te pasas en la frenada pierdes todo el momentum de la vuelta y echas a perder tu tiempo, tu récord", desglosó minuciosamente el directivo sobre los sectores críticos del circuito.
2. Condiciones Climáticas y la Magia del Horario Nocturno
El factor ambiental juega su propio rol en la degradación de componentes. Aunque las temperaturas diurnas exigen el máximo a los radiadores, el cambio hacia los reflectores transforma por completo el comportamiento de los motores compactos y de los bloques V8.
"Mucho calor... Va a ser una carrera muy interesante, siempre correr de noche es más interesante para todos los pilotos. Y la que sigue en agosto también va a ser de noche, pero sin chicane, vamos a correr todo el óvalo abierto", adelantó Jiménez, confirmando que la mística nocturna continuará deleitando a la fanaticada más apasionada de México en las próximas semanas.
Estructura Red Casino Escobedo: Brenda Villarreal, Gilbo Jiménez, Ing. Manuel Soto, Tobi Cavazos y el Señor Omar Leal compartiendo en los pits.
3. Categorías y Protagonistas en una Parrilla Compacta
El festival de velocidad presentó intensos heats donde las distancias en telemetría resultaron de un margen milimétrico. Red Casino Escobedo asalta la pista con una alineación sumamente competitiva de dos autos: el veloz frente de la monomarca KA Racing Series con Brenda Villarreal y Samuel Gámez, y la potencia pura de la división American Iron comandada por su hijo, Gilbo Jiménez.
"Vienen duelos muy padres en la KA, hay un duelo muy interesante en la CMC (Camaro Mustang Cup), y Gilbo vuelve con su Mustang que parece que ya quedó bien el carro. Nos vamos a esperar muy bonitos duelos junto con el TCR de Tatita, de Enrique Baca", puntualizó Jiménez con entusiasmo de cara a los bloques competitivos.
Anexo de Oro: Presencia de las Leyendas del Autódromo
Más allá del implacable rugido de los motores y los cronómetros, el paddock de Pilotos ADAC reafirmó su esencia como un espacio de fraternidad y legado. La jornada contó con la distinguida y entrañable presencia de verdaderas Leyendas del Autódromo como los señores Omar Leal y Gerardo Lozano, reconocidos expilotos profesionales. Rodeados de amigos y compartiendo anécdotas junto a Gilberto Jiménez, disfrutaron de la carrera a la par, demostrando que la pasión por el automovilismo norestense trasciende las generaciones.
Cabe destacar la vigencia de esta herencia racing en los boxes actuales, ya que el hijo de Gerardo Lozano, el talentoso corredor Gerardo Lozano Tamayo, se mantiene disputando los primeros puestos del campeonato en la feroz categoría de American Iron.
Historia viviente: Las leyendas Gerardo Lozano (izquierda) y Omar Leal (derecha) engalanando la zona de hospitality.
"Hacer automovilismo en el norte requiere técnica, pero lo que sostiene el rugido en el Autodromo Monterrey, es la unión de nuestra comunidad, el respeto a nuestras leyendas y la sana convivencia entre amigos."
Con las clasificaciones oficiales en marcha, los tanques de combustible calibrados y la telemetría registrando los límites en la chicane, las escuderías se declaran listas para continuar desafiando la noche en la pista más rápida del país. El asfalto aguarda.